Monachil Geografic

UNA REVISTA DE HISTORIAS DE MONACHIL

El Cerro de las Pipas

FÓSILES DENTALIUM

¿POR QUÉ EL CERRO DE LAS PIPAS SE LLAMA ASÍ? FÓSILES DENTALIUM

Aunque al inicio de este artículo no sepas donde está el Cerro de las Pipas, es muy probable que hayas estado en sus faldas si vives en Granada.  Si alguna vez has comido en La Fuente del Hervidero y te has aventurado a seguir el revirado carril de tierra que continua hacia arriba, inmediatamente después de dejar la Fuente del Hervidero, a la izquierda, he de comunicarte que has estado en las faldas del escurridizo Cerro de las Pipas.

Este cerro se encuentra en una interesante encrucijada de municipios, estando su cima en el término municipal de la Zubia, aunque sus laderas descienden, del mismo modo, por los términos municipales de Dílar y Monachil. Este cerro guarda una curiosa historia que lo hizo bautizar, en un alejado pasado, como “Cerro de la Pipas” y que está estrechamente relacionada con la presencia de mares y antiguos fósiles.

Si tienes paciencia y buscas con cuidado alrededor del Cerro de las Pipas encontrarás las marcas de un pasado que se remonta a hace 8 millones de años, una época muy anterior al género homo y en la que hubo un gran cambio climático. Por aquel entonces, según un interesantísimo estudio de la UGR dirigido por Francisco J. Rodríguez Tovar, los territorios del sur peninsular estaban hundidos en las aguas fronterizas entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico.

Esto no significa que en la posición donde se encuentra nuestra actual ciudad de Granada hubiese mar. Ni aquí, ni en la actual ubicación del Cerro de las Pipas. Hay un mal saber popular, que se arrastra de generación en generación, cuando miramos a nuestras montañas y decimos “aquí estuvo el mar”, como si pudiéramos imaginar nuestros valles llenos de agua desde la posición del observador. Fueron estas tierras, con sus restos fósiles marinos, las que pisamos en la actualidad, las que una vez estuvieron bajo el mar, pero como si de un viajero se tratase, su posición se sospecha totalmente distinta a la actual.

Es importante entender que el nivel del mar seguramente haya permanecido a una altura parecida, con relativa poca oscilación a lo largo de la historia.  Es difícil pretender levantar montañas y que el agua no corra hasta el punto más bajo de la orografía a través de fisuras, collados y ríos. Si en la actualidad se derritieran los polos el nivel del mar ascendería solo 70 metros, muy alejados de los 780 metros de altura a la que se encuentra nuestra actual ciudad de Granada. Así que quizás, por ejemplo, nuestro Cerro de las Pipas hace 8 millones de años pudo encontrarse en un punto en mitad del Mar Mediterráneo, entre Andalucía y Marruecos, sumergido a 50 metros de profundidad. Quien sabe. Quizás haya viajado kilómetros y kilómetros, y haya ascendido, como si de un alpinista se tratase, para situarse hoy en la posición que está, muy alejado del mar que hace 8 millones de años fue su hogar. 

Se como fuere esto lo hace aún más interesante. Un viajero geológico que nos trae un regalo en forma de fósiles desde otro lugar, desde otro tiempo.

"Aunque estas tierras estuvieron sumergidas el mar no estuvo en la actual posición del Cerro de las Pipas"

¿Por qué se llama Cerro de las Pipas?

Su nombre se debe a la presencia de unas pequeñas e interesantes piezas fósiles que son fácilmente observables en la superficie y que recuerdan a una “pipa de fumar”.

En otros lugares del mundo y de la geografía española estos fósiles también han hecho presencia, sin embargo, hay un consenso general de que se parecen a “dientes” o “colmillos de elefante”, no a «pipas de fumar», como les sugirió en el pasado a aquellos que bautizaron este cerro con dicho nombre.

Concretamente, estos fósiles pertenecen al género Dentalium (del latín “diente”), una especie de moluscos que se caracterizaban por tener una concha alargada y cónica, con estría de crecimiento en forma de anillos y una especie de costillas longitudinales que las surcaban.

Este escafópodo, objeto de estudio, vivía enterrado en los sedimentos marinos. Presentaba dos orificios; uno de entrada y otro de salida.  Por el orificio más grande, la base de cuerpo troncocónico, filtraba agua para alimentarse, mientras que el orificio más pequeño, al final del «colmillo», y ya en la superficie marina, expulsaba el agua y los excrementos.

Los fósiles encontrados en el Cerro de las Pipas pertenecen concretamente al género Antalis, siendo la especie concreta Dentalium vulgare. El género Dentalium, con más de 150 especies y una forma de vida sencilla pero muy funcional, ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo como especie y llegar casi intacta a nuestros días.

Junto a los escurridizos Dentalium hay también, por la zona de estudio, restos fósiles de bivalvos de tipo almeja, foraminíferos planctónicos, etc, en afloramientos de arenas calcáreas (calcarenitas) y en las margas (mezcla de arcillas y calizas) color gris amarillento que dominan la zona de estudio.

"Dentalium vivía enterrado en los sedimentos marinos filtrando agua para alimentarse"

El marinero errante

De esta forma nuestro Cerro de la Pipas (que podría haberse llamado perfectamente Cerro de los Dientes o Cerro Colmillos de Elefante) es una reliquia del pasado que nos cuenta historias antiguas de cómo fue nuestra cambiante tierra. Pero, ¿dónde estará el Cerro de las Pipas dentro de 8 millones de años? ¿Volverá a los mares como un marinero errante? ¿Emprenderá otro apasionante viaje y dejará que nuevos restos fósiles lo acompañen para contar historias pasadas a otra civilización? Quién sabe cuentos nombres habrá tenido nuestro Cerro de las Pipas y cuantos nombres le quedará por tener. 

Artículos, fotos y grafismos por Miguel Stuyk

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