Monachil Geografic

UNA REVISTA DE HISTORIAS DE MONACHIL

El Molino de Harina de Monachil

EL BATÁN DE SANTA CÁNDIDA

El molino del Batán de Santa Cándida en Monachil

En el Barrio de Monachil, en la calle Zacatín, anexo al Convento de los Frailes Agustinos se encuentran los restos del Molino de Harina Batán de Santa Cándida, testigo de un pasado donde los molinos, hasta 15 en total, eran absolutos protagonistas de la geografía del municipio de Monachil. Aquí todos los molinos eran hidráulicos y fuertes ruedas de madera, complementadas con aspas, conseguían convertir la fuerza del implacable río en energía para mover los distintos ejes que formaban la base de  ingeniosas maquinarias.

En ocasiones, como le pasa a nuestro molino protagonista, los molinos no estaban en el cauce principal del río, sino que un sistema de calculadas acequias conseguía ubicar el molino en lugares alejados del mismo, claves para el desarrollo de la actividad que maduraba en su interior.

De esta forma la historia de nuestro protagonista comienza allá por el siglo XVIII, cuando la Instalación de una fábrica de tejidos, especializada en paños, acarrea la construcción de dicho molino (o eso al menos parece, no se sabe si existe con anterioridad una instalación previa). La fábrica tomará el nombre de “Fabrica de Paños de Santa Cándida” y se ubicará en los terrenos que ocupa el actual Convento de los Frailes Agustinos de Monachil.

¿Qué es un batán?

Una fábrica de tejidos como las paños de Santa Bárbara  necesitaba en aquella época de un batán.

Un batán es una máquina hidráulica, utilizada en el pasado, para el tratamiento final tejidos.  Emplea la fuerza del agua para mover mazos de madera que golpean, compactan (abatanan) y desengrasan los paños.

"El batán conseguía que las fibras de las tejidos se entrelazaran entre sí"

Las telas que salían directamente del telar eran «abiertas»: tenían una trama floja, eran poco resistentes y se deshilachaban con facilidad, así que el golpeo rítmico de los pesados mazos de madera sobre la tela mojada hacía que las fibras de lana se entrelazaran entre sí. Esto provocaba que el tejido encogiera (pudiendo perder hasta un tercio de su tamaño original), pero a cambio se volvía mucho más tupido, grueso y resistente. Al apretar tanto las fibras, el tejido resultante adquiría la capacidad de repeler el agua y aislar mejor del frío. Por eso, el batanado era un paso obligatorio para fabricar mantas de alta calidad o uniformes militares resistentes a la intemperie.

El batán de Santa Cándida desarrolla su actividad desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX . Será al cerrar la fábrica cuando los Padres Agustinos aprovechan para comprarles los terrenos, con el batán incluido, y edificar lo que hoy conocemos con el Convento de los Frailes Agustinos de Monachil.

EL CONVENTO DE LOS FRAILES AGUSTINOS DE MONACHIL

Sin duda, uno de los motivos principales para la adquisición de los terrenos de la Fábrica de Paños de Santa Cándida, por los Padres Agustinos, fue la presencia de la generosa acequia que pasa por su lateral noroeste.

Los Padres Agustinos desmantelaron en parte la instalación del batán y lo reconvirtieron en un muy productivo molino de harina.

El Molino de Harina

EL MOLINO DE HARINA

El molino aprovecha la rueda motriz, que tenía el batán, sumergida en las aguas de la enérgica acequia.  El agua golpea las paletas y hace girar un eje vertical conectado directamente a las piedras de molienda de arriba.

En este molino son 3 los sistemas automatizados:

  • El primero es un sistema que permite la caída de los granos de trigo desde la parte de arriba, donde se almacenan, a unas tolvas, mediante canales de madera específicos. Las tolvas son unos recipientes cónicos, que pueden llegar a tener un metro cuadrado de abertura inicial y que se estrechan hasta dejar el grano caer al centro de las piedras de molienda
  • El segundo sistema es el corazón del molino: las piedras de molienda. Son dos grandes piedras redondas y con base plana. La piedra de abajo está inmóvil, piedra “solera”, mientras que la de arriba, se llama “volandera”, y gira sin cesar respecto a la primera. Esto movimiento consigue moler el grano, obteniéndose una harina bruta que luego será cribada. Alrededor de las piedras se construye una camisa de madera que las envuelve y de esta forma la harina no cae al suelo. Una abertura en esta camisa circular permitirá la salida de la harina a una artesa o contenedor exterior
  • El tercer sistema en una batidora-cernedora, una gran máquina de 6 metros de longitud, situada en la planta superior del molino. Esta máquina recuerda a una gran lavadora, con un tambor que gira y una malla que criba la harina bruta, que se ha obtenido tras la molienda, homogeneizando su tamaño y eliminando algunos restos que quedan de la cascarilla del trigo
"Cuando era época de molienda, este molino conseguía moler hasta 3.000 Kg diarios de harina, una cantidad muy destacada para los molinos de este tipo.í"

LA RESTAURACIÓN

El ayuntamiento de Monachil consigue hacerse con la propiedad de este molino de harina allá por el año 2006. Ha sido ahora entre 2025 y 2026, cuando por fin, gracias a fondos propios y ayudas del Fondo Europeo de Desarrollo Rural, el programa Leader, la Conserjería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía y Alfanevada, el molino ha sido restaurado.

El ingeniero jefe de esta restauración ha sido Rafael García de la Mata Escudero, director de Restaura GMR Siglo XXI y un viejo conocido de algunas de las restauraciones más importantes que se han hecho en la provincia de Granada sobre molinos, tranvías, etc.

La restauración se ha hecho con maderas y engranajes antiguos, con la intención de ser absolutamente fieles a la maquinaria original. La intención es que el molino pueda volver a funcionar y así mostrar a la población y al turista cómo funcionaba un molino de harina.

En este lugar se creará un Centro de Interpretación de la Molienda que sumará al rico patrimonio industrial que tiene el municipio de Monachil. Actualmente se trabaja a la par en la restauración del Molino de los Aragones, en el casco antiguo de Monachil, otro hito que completará la oferta informativa municipal acerca del aprovechamiento de las aguas del río Monachil como fuerza motora e impulsora de la actividad industrial pasada en este fértil valle.

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